Abriendo los oídos a la diversidad 1. La electroacùstica en la clase de Lenguaje Musical

Tengo ganas de compartir algunas experiencias realizadas en mis clases de Lenguaje Musical (o Audioperceptiva segùn la instituciòn donde se dicta): Abriendo los oídos a la diversidad .....o mejor sería desde la diversidad, porque de eso se trata la búsqueda que voy realizando durante las clases.
 Cada música de cada tiempo, de cada lugar tiene sus características propias. Cuando vamos "educando" (¿será correcto decir que se educa el oìdo?) a partir de un solo lenguaje,  vamos creando un "molde de escucha", y  posiblemente esa sea la razón por la cual  muchas veces, alumnos avanzados  han desarrollado una audición relativamente fina para determinadas estructuras armónicas y melódicas al tiempo que "filtran" otros elementos que conforman el discurso musical; ni hablar cuando se encuentran con mùsicas que no están construidas sobre la lògica tonal/armònica o sobre una lògica rìtmico/mètrica.

En tal sentido, hace muchos años, vengo trabajando con mis alumnos de Lenguaje  Musical la audición y anàlisis de mùsica electroacústica. No nos acercamos siempre de la misma manera, pero habitualmente comenzamos utilizando un soporte extramusical: La partitura analógica.
Acá se muestra  una experiencia de hace un par de años: En esta oportunidad, los alumnos estaban realizando la audición de Bahía Sonora, (una secciòn de una obra en tres secciones del compositor argentino Enrique Belloc, llamada Bahìa Blanca); es una parte que dura alrededor de un minuto, en tal sentido, me parece una obra muy adecuada para comenzar con estas actividades, el problema de muchas obras electroacùsticas son su larga extensiòn y cualquier corte realizado con fines didácticos, devienen en una fragmentaciòn arbitraria de la obra artìstica.
Luego de una primera escucha, cada alumno realizò su partitura, posteriormente a una puesta en comùn (donde se reflexionó sobre las caracterìsticas de cada partitura, los criterios compartidos y las diferencias) se dividieron en grupos pequeños y trabajaron la partitura sobre unas láminas, esta actividad requiriò muchas audiciones porque en cada repeticiòn iban encontrando màs sonidos o formas distintas a los sonidos que habìan percibido, habìa momentos de trabajo sin sonido. Finalmente cada grupo mostrò su partitura mientras se reproducìa nuevamente.
Este es uno de los trabajos donde el proceso de aprendizaje fue  más importante que el resultado en sì, hubo tres partituras, cada una con características diferentes, y cada una complementaba lo que no estaba en la otra, pero la verdadera construcción fue durante el trabajo grupal, por una parte, porque por el afán de hacer una partitura cada vez màs fiel a lo que sonaba,  tanto la atenciòn como la agudeza auditiva se iban superando en cada escucha, se notaba como paulatinamente iban logrando focalizar la audiciòn en una elemento y seguir la evolución temporal del mismo, como iban encontando la identidad de cada sonido (muchos de los cuales, en principio habían sido percibidos como una masa uniforme), asimismo una vez más se repalntearon el tema de la expresiòn gràfica de la sucesiòn y la simultaneidad.


Una observaciòn: lo relativo a los còdigos utilizados, en algunos casos las grafìas representaban al sonido y en otros, a las imàgenes que sugieren esos sonidos, este punto es sumamente importante a tener en cuenta por el docente para evitar juicios de valor erróneos sobre los trabajos realizados. En tal sentido, es necesario que acompañemos la actividad de cada grupo siguiendo cada diálogo espontáneo durante el trabajo, la escucha atenta sobre los comentarios de cada uno nos proveen de un material riquísimo para poder conocer por donde anda oyendo cada uno.

Acá conté una experiencia llevada a cabo con un grupo de adolescentes, pero realizo estas actividades con niños y con adultos y siempre devienen en una puerta a la escucha de algo desconocido.
Con ese grupo de Lenguaje Musical, seguimos trabajando con mùsica contemporànea (no solo electroacústica) durante todo el año (además de los repertoros habituales), actualmente suelo encontrar a esos antiguos alumnos en los pasillos del conservatorio, algua vez, uno, me dijo que en esas clases "flasheaban", creo que con ese lenguaje tan de ellos, quizás estaba resumiendo algo que es lo que intento hacer:  despertar el amor por todas las mùsicas: escucharlas, hacerlas nuestras, crear desde ahí, seguir ampliando no solo nuestra escucha, tambièn nuestro hacer desde la diversidad.

Uno de estos dìas, comparto otra experiencia, con otro grupo y con otras mùsicas.....