miércoles, 9 de marzo de 2016

El último día del otro país...


Nos preparábamos desde hacía muchos días para ese momento. Algunos prepararon carteles, otros decidieron ponerse una remera o una ropa alusiva, yo no me pude poner nada, no me decidí, sentía que el GRACIAS enorme que quería transmitir  no lo podía simbolizar con ninguna prenda, tampoco llevé carteles....quería tener los brazos libres para el abrazo...

íbamos llegando, cientos, miles, cientos de miles, muchas pancartas caseras de las más diversas formas, colores y letras....letras escritas por manos de niños agradeciendo por Paka Paka o por Tecnópolis,  letras temblorosas agradeciendo por la dignidad de la jubilación, letras de manos vehementes agradeciendo por haberse educado en una época donde la discusión política volvió a la escuela y a la universidad.....cientos, miles, cientos de miles de carteles con un simple GRACIAS o con una frase que ya nos apropiamos LA PATRIA ES EL OTRO:

Rostros, cientos, miles de rostros alegres de niños para los que era habitual ir a la plaza a festejar a la Patria, cientos, miles de rostros de los que sabíamos que el festejo de las plazas había sido una anomalía de los últimos doce años, miradas, cientos, miles de miradas cansadas de años que ni soñaban que hace un poco más de una década aparecería un flaco desgarbado desde el Sur y les devolvería su dignidad, la misma dignidad que también agradecían cientos, miles, cientos de miles de hombres y mujeres que pudieron trabajar y progresar, la misma dignidad que sintieron por primera vez todos los distintos de toda distinción.

Y ahí estábamos, en nuestra plaza, frente a nuestra casa rosada, esperando, cantando, reconociéndonos en cada rostro..y esperándola......y  apareció, hermosa, radiante, lúcida como siempre la PresidentA, sí, con una A  enorme...¿porqué a tantos les ha incomodado la "incorrección" de la A para referirnos a quien preside y naturalizan la A para referirse a quien sirve? ...
 Ahí estaba nuestra Presidenta en sus últimas horas de mandato con cientos de miles de personas agradeciéndole. Y ahí habló....brillante como siempre, y hoy pienso que si no hubiera hablado, si solo nos hubiéramos quedado todos mirándonos, habría sido suficiente, había una expresión tan genuina en cada una de esas miradas que no hacía falta nada más.... pero todos queríamos escucharla una vez más....necesitábamos ese último momento para agradecerle y para comprometernos en esa plaza gigante, para comprometernos "los empoderados" a cuidar lo logrado que no es otra cosa que cuidarnos a nosotros mismos.

Y entonces llegó el momento de la despedida y los fuegos artificiales....esos que durante años cerraban una noche de festejo popular y que cientos de miles aplaudíamos....pero esta vez fue distinto.....los primeros destellos fueron  la puerta a las lágrimas.....y ahí estuvimos cientos de miles abrazándonos...Primero con quienes habíamos llegado a la plaza, hijos, amigos, hermanas....pero nadie quería irse de ahí.....y todos empezamos a deambular por la plaza....las palabras no son inocentes....tienen su vida propia y creo que por algo me surgió la palabra deambular....pienso en la etapa "deambuladora" de los niños, cuando están empezando a caminar, medio tambaleándose y no saben para donde ir....y creo que había algo de eso....caminábamos por nuestra plaza preguntándonos ¿y ahora qué? ....y en ese caminar atravesado por multiplicidad de emociones  cruzábamos miradas con algún querido desconocido con quien nos abrazábamos quebrados en llanto y nos prometíamos no bajar los brazos....                                              Nos quedamos en la plaza hasta las dos de la mañana....cuando ya todos nos habíamos convertido en orgullosas calabazas.....






1 comentario:

  1. Bellas, conmovedoras - y hoy dolorosas - tus palabras. Gracias, Analía querida, por compartirlas, así como los abrazos de los tiempos felices y de estos, terribles.

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